¿Qué es la Gig Economy?

Gig Economy Jobquire

En las próximas líneas te explicamos qué es la Gig Economy. Un término que resuena cada vez más y ello es debido al impacto de la tecnología en las formas de trabajar.

Gig por aquí, economy por allá

La palabra anglosajona Gig se usa principalmente en el sector artístico y significa concierto o actuación. En el ámbito laboral y en países de habla inglesa también se puede encontrar el término gig job para referirse a trabajos temporales. !Un momento! no nos asustemos. Sí, gig tiene que ver con temporalidad y hasta ahora era sinónimo de trabajos de bajo salario, baja cualificación y poca duración. Glovo, Uber, McDonalds, etc. Sin embargo la tecnología está cambiando a mejor el concepto de temporalidad y freelancing.

La tecnología 

Es el factor disruptivo, lo ha sido y lo seguirá siendo por siempre. No olvidemos que la rueda de agua o el molino también eran las tecnologías punteras de aquellos tiempos y dieron pie a grandes cambios económico-sociales. Dejando la historia a un lado, en este post por tecnología nos referimos a la digitalización de procesos y de comunicaciones. Esta ola de tecnología facilita la deslocalización de tareas, permitiendo colaborar a distancia de forma fluida y eficiente. Bueno, no cantemos victoria tan pronto con lo de funcionar 100% en remoto. Queda mucho margen de mejora y seamos sinceros con nosotros mismos, esto del teletrabajo nos ha pillado a todos de imprevisto.

Esta ola de tecnología trae a un gran aumento de trabajos de alta capacitación y de alto coste. Son tareas o proyectos que requieren alta especialización y por lo tanto conllevan buenas remuneraciones ya que las soluciones que se generan son altamente escalables.

Con estos dos ingredientes, Gig+Tech, ya estarás intuyendo hacía dónde está evolucionando el modelo gig economy.

Gig Economy 2.0

Trabajar por proyectos de alto valor añadido de forma temporal. Cada vez más profesiones permiten trabajar por proyectos y en muchos de ellos trabajar a distancia. Digamos «freelancer tech» . A eso se refiere la gig economy.

La irrupción de este modelo viene impulsada por ese factor tecnológico que permite contratar a profesionales de alta especialización de cualquier parte del mundo, para que desarrollen a distancia proyectos de alto valor. Este tipo de trabajos se paga bien, de momento, y por su naturaleza tienen una duración limitada. En definitiva se trata de exprimir al máximo los beneficios de la especialización tanto para los trabajadores como para las empresas.

Cada vez son más los trabajadores que no piensan en estar de por vida en la misma empresa trabajando con los mismos proyectos. Prefieren variar de proyectos, de equipos y de empresas. Esto tiene inconvenientes como cierta alienación o falta de relación humana. Pero también sus ventajas como el crecimiento profesional y personal debido a la flexibilidad.

Por el lado de las empresas, estas se enriquecen de ese flujo de talento y del acceso a esa alta especialización ad hoc. En consecuencia también les supone un ahorro de costes al no tener tantos trabajadores fijos en plantilla y que estos gig workers son más rápidos y eficientes completando esas tareas subcontratadas.

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Autónomo vs Gig.

Gig economy es un concepto más amplio que la idea que nos viene a la mente del trabajador autónomo. Estos tienen fama de héroes, lo son, trabajan mucho para sacar su negocio personal adelante. A cambio reciben palos en las ruedas. En otros casos, los autónomos suelen ser profesionales de la venta ya que es una forma de tener ingresos variables por cuenta propia. Luego están los casos de abuso laboral y una gran variedad de situaciones que han surgido últimamente, no entraremos en detalles ni en polémica.

¿Es un trabajador de la gig economy un autónomo? A efectos fiscales sí. Es decir, para poder facturar sus servicios tiene que darse de alta de autónomo y así tributar.

Lo normal será darse de alta cómo autónomo, salvo que la empresa le haga un contrato laboral para ese proyecto.

Sin embargo, y en principio, es ahí dónde acaban las similitudes. En la gig economy, al tratarse de tareas de alta especialización, los emolumentos son altos y emerge una gran variedad de situaciones. No es como el cásico autónomo que no para de trabajar ni cuando cae enfermo. Recordemos que tampoco es todo blanco o negro y en los últimos tiempos la infinidad de casos posibles es muy amplia.

Los proyectos temporales bien remunerados y a distancia permiten a los “Gig techs” elegir y una vez han ganado suficiente para vivir, pueden decidir si quieren ganar más cogiendo nuevos proyectos o ganar más tiempo libre. Opciones muchas, otra por ejemplo es acumular varios años de trabajo y después varios años sabáticos. La flexibilidad de los modelos laborales no ha más que empezar.

Un caso real y curioso.

Mantendremos el nombre de la persona en anonimato pero podemos certificar la veracidad. Se trata de un amigo cercano de uno los fundadores de Jobquire. Lo curioso es que lleva funcionando en este modelo económico-laboral antes incluso de que el termino gig economy empezase a resonar.

Se trata de un ingeniero de túneles que vive en Londres. En esta ciudad están constantemente haciendo obras para ampliar líneas de metro. Curiosamente, se podría pensar que el trabajo es un puesto fijo en una empresa pero resulta que no. En Reino Unido es habitual funcionar con “contractors” que son una modalidad de autónomos o freelancers de aquí. En este extracto del blog de Lorena García se explica muy bien.

Un contractor es un trabajador por cuenta propia, con la particularidad de que es el director de una Sociedad Limitada (Limited Company). Aunque la figura del autónomo también existe en Reino Unido (Sole Trader), para trabajar de contractor suele ser necesario operar bajo una Limited Company. El perfil del contractor es un perfil técnico y especializado, al que se le requieren sus servicios para resolver un problema más o menos específico por unos pocos meses de duración. Por este grado de especialización y por la flexibilidad requerida, las tarifas de los contractors son bastantes más altas que los sueldos de sus homólogos por cuenta ajena (normalmente, entre 2 y 3 veces más).

Alberto Vergel

Por la razón que sea, las empresas allí prefieren trabajar contratando a contractors. Incluso para trabajos que puedan ser de larga duración, y un túnel es una obra que requiere mucho tiempo. Este ingeniero trabaja a épocas, tandas, temporadas o por proyectos. Llámalo cómo quieras. En definitiva podemos decir que trabaja cuando quiere o mejor dicho, es una mezcla entre cuando quiere y cuando hay trabajo. Otras veces igual no quiere trabajar, pero sabe que puede tardar en salir una oportunidad de trabajo así que no desaprovecha la que se presenta en ese momento.

En resumen, desde que está en Londres y entró en ese sector, ha tenido proyectos de 1 año o de 3 o de 6 meses. Ha enlazado proyectos o se ha permitido largos periodos de descanso bien para viajar o simplemente no trabajar. Hay que recalcar que no depende completamente de él. Tiene que haber trabajo o previsión de que lo va haber para así permitirse rechazar ahora proyectos con vistas a coger otros más adelante y prolongar sus actuales «vacaciones». Como decíamos, la diferencia con respecto al concepto típico de “freelancer”, es la alta especialización y capacitación. Son tareas de alto valor añadido, en este caso también de riesgo (trabajar en un túnel), y por lo tanto tienen una buena remuneración que permite «decidir cuando y cuánto trabajar».

Conciliación

Acorde a los tiempos que corren, este modelo económico-laboral es un paso más en la conciliación personal, ya que es altamente flexible y deslocalizado. Se prevé que con el tiempo estas características serán una exigencia habitual por parte de los candidatos a puestos de empleo y siempre que estas vacantes sean aptas para el trabajo en remoto.

Algunos ya anticipan, y con razón, que el modelo hará que se trabajen pocos meses sin que ello redunde en menores ingresos. Al contrario, mismos o mayores ingresos concentrados en unos meses de trabajo que corresponden a la duración del proyecto o de la tarea. 

La alta especialización y rentabilidad que comentábamos líneas arriba es la que permite este modelo mucho más humano de cara a conciliar. Aunque, salvando distancias, tampoco es tan nuevo.

Las zonas turísticas ya funcionan así desde hace décadas. En estos destinos es habitual trabajar mucho, muchísimo, durante los meses de temporada y el resto del año se descansa.

Los nuevos tiempos traen más opciones, más flexibilidad y más conciliación. Ante todo destaca la posibilidad de elegir que vida/trabajo quieres llevar. No es fácil ni apto para todo el mundo, pero al menos hay alternativas factibles y cada día es más factible reinventarse profesionalmente. Aunque de esto, de reinventarse, hablaremos en otro post 🙂 .

Gracias por leernos. Esperamos vuestros comentarios y opiniones.

El equipo Jobquire.

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